sábado, 18 de junio de 2011

"Querida mamá"



Sabes que soy un poco menos de lo que pude aprender de ti

Tus arrugas son parte de mi alma, no las escondas.


A medida que crecía mi ignorancia, más grande te hiciste

Odio las lágrimas irrecuperables que por mí derramaste

Y odio ver que te apagas con valentía y coraje.

Quizá sea la única manera de sentirme culpable.

Hoy, te escribo esta carta:

A lo largo de mi vida invadí temores y reniegos

Siempre estuviste centinela de mis fracasos

Olvidando las victorias, nada era recompensable.

A lo largo de mi camino se apagaron sueños

Siempre los encendías con una sonrisa

A través del tiempo, yo me arriesgaba a ser como tú

Y no hay valiente que te iguale.


( A mi madre)

                                       María




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