martes, 19 de julio de 2011

“El abrazo de una lagrima”



Yo tenía zapatos y un par de ilusiones.

Dos destinos, el primero mordió mi mano

El segundo lo dejé a tu merced

Luchando en vano.

Yo tenía dos ojos y una sonrisa infinita

Los dejaste ciegos sin remisión

Me obligué a reír mis lágrimas

El único camino de mi perdición.

Tú tenías dos manos descalzas

A veces acariciaban mi cuerpo, una recomposición

Otras me enseñaban las espinas de tus flores

Muertas en cada uno de tu perdón.

Me compré cuatro huellas, el lastre de una palabra

Y unas muletas libres de dolor

Si alguna vez encuentras mis zapatos, calzatelos

Mi sonrisa, será tu amor.

María.   (En honor a las victimas del  maltrato).

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