martes, 11 de octubre de 2011

" Desde lo alto de tu miseria"


Estamos entrando en una dinámica no muy conciliadora con el derecho y el digno respeto de ser aceptados tal y cómo somos.

Desde lo alto de tu miseria, niegas a tender la mano con la excusa que no llegas. Inclínate a mirar el dolor de las personas, si hace falta siéntate para escuchar.

El daño nunca es ajeno, parte de este mundo lo formas tu.

Criticamos la conducta de los demás, no nos paramos a pensar que podemos estar haciendo daño a una persona, que en ese momento, no se puede defender.

Hagamos realmente una reflexión sobre la convivencia , sobre las palabras que nos hacen grandes y los actos que nos enterrarán cómo miserables toda nuestra vida.

María

1 comentario:

Fígaro dijo...

Eso es un análisis de conciencia en profundidad que no solemos hacer muy a menudo. Somos tan egoístas que sólo pensamos en nuestra felicidad y en todo aquello que nos la puede proporcionar. Ese lado humano que nos hace diferentes a todo lo que nos rodea se nos esta atrofiando. Tenemos que despertar de ese letargo insensible, abrir los ojos y mirar cara a cara la realidad. Dejemos de ser unos miserables y rastreros coyotes.