viernes, 10 de agosto de 2012

"Carta de una madre hacia una hija"


Acércate, dame tus manos, como yo te di las mías.

¿Te acuerdas del miedo que tenías cuando empezabas a caminar?

Mis manos eran fuertes y tu mirada frágil... ¿Lo puedes recordar?

No, sé que tu memoria no puede hacer ese milagro, pero yo sí.

Recuerdo que en tus noches de miedo, corrías hacia mi cama y yo te hacía un hueco para que te calmaras.

¿Recuerdas cuando no tenías dientes?, mi pecho te alimentaba.

Te recuerdo, mi niña, en tu carrito... ahí aprendí a esquivar pasadizos y a ensanchar las aceras... para que nada te dañara.

Recuerdo que cuando te dije una vez que no lloraras por nada que tus lagrimas no merecieran ese sacrificio, me dijiste que es difícil... que yo lloraba, a veces por nada.

Hoy, hija te pido un favor:

No puedo caminar, tengo miedo a caerme.

No puedo correr a tu lado cuando tengo miedo, mi cama está al lado de una ventana que solo me deja ver el sol, pero nunca apareciste para correr la persiana.

Mi carrito es pesado, tiene cuatro ruedas como el tuyo, pero me golpeo... soy torpe sin ti.

Sí hija, en algo tenías razón, sigo llorando por ti y en verdad te quiero, aunque llorar no me valga de nada.


María

jueves, 9 de agosto de 2012

"A veces imaginamos las causas por las cuales somos felices o desdichados..."


A veces imaginamos las causas por las cuales somos felices o desdichados, en otras muchas otras, lo vivimos sin percepción del futuro y distinguiéndonos en ese breve sentimiento no admiramos lo que nace en tu interior.

Un día puede ser "malo"... pero es eso, un día.

A veces queremos dar media vuelta y recapacitar vivencias, mensajes de un pasado que en otras circunstancias ni llegamos a percibir.

Te propongo una cosa: Dale a compartir.

Hay ocasiones que están demasiado olvidadas y hay otras, que están por venir.


María

"Amarte, esa debilidad que tengo a menudo..."


Amarte, esa debilidad que tengo a menudo

Deshacer cada caricia, entre tus dedos y llorar de sentimiento

Cubrir la elocuente locura de disciplinarme en ti

Y como segundo de tu vida, adueñarme de tu tiempo

Te amo, es un reclamo a tu vida, nunca algo que debas aceptar.


María