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domingo, 11 de marzo de 2012

"Cogí un tren, el último"


Desperté un día con todo el sueño ya destinado.
Me apresuré a no perder el tren maldito, no quise ser menos
Recordé a mi hijo, a mis padres y sonreí, estaba destinado.
Me senté frente a un reflejo, estaba guapa en el cristal.
Saqué un libro de Neruda, empecé a leer.
Un 11 de Marzo, perdí los años y los sueños por soñar
Segundos después de cerrar el libro, mi alma estaba llorando.
Desperté y morí en el día ya destinado.
Quise dar una vida a quienes la estaban perdiendo, ni eso pude.
Agarré a un niño, a un anciano, a un padre valiente.
Pero todo, estaba destinado.
Escogí un tren hacia la muerte, y Neruda no lo supo nunca.
Escogí un día para morir para enseñar que la muerte no se elige; Solo se espera en cualquier anden de cualquier
estación a manos de, también , un cualquiera que no sabe lo que es morir con Neruda en sus brazos. María. ( para las víctimas del 11 de Marzo)

domingo, 19 de febrero de 2012

" Pensando en lo que tengo y lo que pude tener, me quedo con lo que me queda por soñar; Hacer mio mi presente, me crea dudas, compartir mi pasado contigo es apagar todas las ilusiones que todavía están por llegar" María .

jueves, 9 de junio de 2011

"La ventana"



Una pareja de recién casados, se mudó para un barrio muy tranquilo.
En la primera mañana en la casa, mientras tomaba café, la mujer reparó a través de la ventana, que una vecina colgaba sábanas en el tendedero.
"¡Qué sábanas tan sucias cuelga la vecina en el tendedero...! ¡Quizás necesita un jabón nuevo...¡ Ojalá pudiera... ayudarla a lavar las sábanas!"
El marido miró y quedó callado.
Y así, cada dos o tres días, la mujer repetía su discurso, mientras la vecina tendía sus ropas al sol y el viento.
Al mes, la mujer se sorprendió al ver a la vecina tendiendo las sábanas limpiecitas, y dijo al marido: "¡Mira!... ¡¡ella aprendió a lavar la ropa!!... ¿¿Le enseñaría otra vecina??"
El marido le respondió: "¡No, hoy me levanté más temprano y lavé los vidrios de nuestra ventana!"

Y la vida es así.
Todo depende de la limpieza de la ventana, a través de la cual observamos los hechos. Antes de criticar, quizás sería conveniente verificar si hemos limpiado el corazón para poder ver más claro. Entonces, podremos ver claramente la limpieza del corazón de los demás...