El jardín estaba repleto de flores, de árboles inmaduros
Un día, se aproximó una mariposa con vuelo raso
Bebió del néctar de una rosa, luego de un jazmín
Extrañada por saber qué era lo mas bueno, lo mas dulce en su corazón
Volvió a pararse en las espinas de la rosa,
Luego en las flores que el jazmín dejo…
Miró atrás y se vio sin alas.
Entonces y sólo entonces comprendió:
Que el camino no es bello sin espinas
Entonces y sólo entonces aceptó:
Que el sendero es de los que dejan huella
No importan tus alas,
Sólo regala tu corazón a diario
Cómo el jazmín se desprende de sus flores
Y la rosa guarda tu perdón.
María.
























y rasan su vuelo para posarse en el alma a reposar,
lejanos silencios cabalgan sin montura por un sendero
Cuando un sinfín de gaviotas, no cubran nuestro cielo
aun habiendo millones en el mar
será tiempo de desplegar nuestras alas,
y recoger en el olvido, lo que nunca supimos encontrar.
María.