Una noche, sin que nadie viera nada, lloraba el silencio.
Andaba por la playa, la lagrima, jugando con la arena.
En la orilla, la soledad hacía el vacío a las olas.
Postrada en una roca, dormía la sabiduría.
El silencio, avergonzado, se escondió tras el orgullo.
La lágrima se acercó, riendo le dijo:
-“¿Jugamos a sonreír?”- El silencio calló.
La soledad también comentó:
“¿Jugamos a estar juntos?”- El silencio se escondió.
La sabiduría tan solo fue a su lado.
Susurrando le dijo: “¿probamos a borrar tus lagrimas y tu soledad?”.
Moraleja: Lo mejor de tu silencio, es todo aquello que no viene impuesto, el mejor sabio es el que sabe escuchar. Maria ( Conversaciones con la Luna)

1 comentario:
si se nos ha dado dos orejas y una boca, es para que escuchemos el doble de lo que hablamos.
Publicar un comentario