lunes, 8 de agosto de 2011
“El cuento que jamás quise contar”
La perseverancia de los años, el tenue caminar
Se detiene, mira insulsa aquello…y seguimos si esperar.
Esta es la historia, de alguien, que no supo regresar.
Cuenta una leyenda y los más viejos del lugar
Que a media noche, las campanas de la iglesia, sonaban sin parar
Ocho campanadas, y nadie quien hacerlas sonar.
Extrañados y confusos, merodeaban el campanario a diario
A las doce….y en el mismo lugar.
Nadie subía a la torre, nunca a nadie vieron bajar
La iglesia perdió a los que temían por su maldad
Hasta el cura y el monaguillo abandonaron el lugar.
La iglesia se llenó de flores frescas cada día
De personas, que nada tenían que perdonar
Doce fueron los apóstoles, ocho los que sufrieron
Y cuatro…que a media noche, pedían caridad.
María.
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