Luchamos por algo, que en ocasiones no creemos pero necesitamos la fe de poder hacerlo
El sentido ridículo de afianzarnos a nuestro orgullo, remata y hiere nuestro interior.
Un día, te sientas en un banco de cualquier parque y miras la vida pasar, como un cortometraje que nadie va a ver jamás.
Y te duele, porque eras el protagonista de una vida que no volverá.
Miramos el tiempo, pero no lo vivimos, pensamos que tenemos el suficiente para recapacitar. Y no es verdad.
Cada vez que te sientas en el mismo banco, no piensas igual.
Hay ocasiones que decides ser feliz, y la felicidad no te quiere abrazar; entonces busca otro parque y otro banco donde sentarte y poder contar de nuevo que eres el protagonista de tu vida. De un largometraje que quieres alcanzar.
El amor.
El amor, es aquello por lo que luchas y nadie... nadie te lo podrá quitar.
María


