A medida que se levantaba el viento
Fui pisando, con mis labios, tu sosiego
Cerré con prisas los ventanales ya cerrados
Y las puertas de lo necesario, de lo que niego.
A medida que mi cuerpo, perenne de tu mirada
Se deshacía entre suspiros huérfanos de tus manos
Mi ausencia en un ingrato recuerdo
Se consolaba sola. La soledad, que tu y yo, formamos.
Me arriesgo a amarte, de puntillas entre cristales
Con los pies descalzos, desnudos y fríos
Se que nada me salvará de una herida, mientras camine
Pero pararse, a estas alturas, no era mi desafío.
Reconozco que no se volar, no puedo hacerlo
Voy cerrando los ventanales y las puertas, el viento sopla
Me consuelo con mi camino de añejos añicos
Mientras no sabes que existo y te consuelas con otra.
María.

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