disfrazadas de presente inerte, caducas y marchitas
coqueteando con la inverosímil despedida de un ocaso
y no quiero.
La vida es a veces una noria, te quedes arriba o abajo, siempre bajarás.
Nos creemos autores de nuestro cuento, propietarios de nuestros sueños
olvidando a veces que alguien te enseñó el camino.
Nos creemos en la obligación de mantener nuestro orgullo
y se mueren mil perdones y una disculpa.
Nos creemos que la ignorancia nos hace ignorantes
y no es más sabio el que mucho ha aprendido.
Escondemos los defectos y mostramos las virtudes
nos engañamos y creemos en nuestras mentiras.
Olvidamos también aquella huella, que sin andarla, hizo mella.
Remuevo las hojas otoñales, vestidas de pasado
y sólo son secuelas de lo que yo misma no he dado.
María

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