Ni la ilusa que creíste engañar
Pero callé esperando a que el amor venciera todo eso
Ahora sé que no había nada y aún así mis últimas palabras fueron “Qué seas feliz”.
Seguirás recordándome cómo la pobre loca que siempre te esperaba
¿ Pero sabes?, prefiero mil... veces mi locura a ser verdugo de tu hipocresía
Prefiero mi silencio ambiguo a tu triste sensación de saber cuanto te querían.
Maria
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