Reviso los años y en pocos te sinceraste
Cómo ave de paso voy lamiendo tu conciencia
Acabando con el mérito de tu fracaso…
Me poso en lo que realmente no miraste.
Formaste un nido de ruda soledad.
Haciendo camino hacia tu indiferencia
Tropecé con las paredes de un reloj
Las manillas disimulaban tu vuelo
Los minutos demostraban tu ausencia.
Dejando atrás el lascivo momento de revisar
Te busqué anciano en tu retorno
Y el reloj volvió a pararse, lleno de frialdad
Hoy te digo, abrazo, que no eres único
Muchos llegaron a suplirte…
Pero es que, abrazo..yo creo en la amistad.
María.

No hay comentarios:
Publicar un comentario