Todos tenemos premisas y olvidos. Esta historia es real.
Pudiera ser nuestro hijo, pero fue huérfano de la sociedad.
Apenas tenía cuatro años, empezó a olvidar.
Pocos eran sus recuerdos. Un día, una fecha…
Y cuatro cumpleaños sin celebrar.
Apenas empezaba a dibujar, trazó el mejor boceto.
Una casita, dos árboles y tres abrazos…cuatro añitos
Cinco razones para soñar.
Le borré la casa, los árboles ya marchitos.
Apenas con su edad, le dejé los abrazos.
Enfadado volvió a dibujarlos.
Y me dijo, con cuatro añitos:
“Para qué quiero abrazos, si no los tengo dónde cobijar”
Con cuatro añitos, y la lección que me supo dar.
María. ( a Saumel).

1 comentario:
que hermoso amiga mia ¡¡besos¡¡
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