Te veo envejeciendo papá, tus arrugas me hacen daño
Prometí un día no llorar ante ello, ser fuerte...y no puedo
Hoy que puedo ver tu luz escondida, después de llorar
No voy a callarlo, ni debo.
Me cogiste de la mano, yo te admiraba
No pudiste darme riquezas, me alimenté de esos sueños
Pero mi grata sinceridad ante todo
Papá, fue ver tu empeño.
Yo nunca tuve la forma, ni las palabras que ahora siento
Ahora que cada segundo me aparta de ti
Quisiera morir en tu comienzo
Porque es más fácil recordarte
Que llorar este lamento.
María. (A mi padre).

1 comentario:
que bello, un padre muy afortunado, que palabras mas dulces de una hija enamorada
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