Contaba una leyenda que el mayor del reino estaba siempre triste.
Un día, se adentró en el bosque y perdió el rumbo..
Divagando se postró ante una piedra, el pozo que no comprendía
ante él, una lápida que así decía:
-" Perdona todos mis errores, yo tampoco perdoné el tuyo".
El príncipe se arrodilló llorando mientras escribía.
" Perdóname tú, tampoco sabía que existías"
En en lago un sapo se apresuró a corregir sus lágrimas
- " Es la tumba de tu olvido, ni yo puedo aliviarte el alma"
Moraleja: Si crees en lo que nunca podrás a ser,
no serás nunca parte de todo lo que aún te queda por aprender.
María

No hay comentarios:
Publicar un comentario