¿Cuantas veces no quisiste dormir tu alma?
Hoy no le diste limosna a tu vergüenza escondida
Le negaste el saludo a tu hipocresía
Abrazaste el único aliento, la miseria repetida.
Las caricias de una gota de lluvia
Las que vienen de cielo y no de tus ojos perdidos
Cada surco que merece ser recordado
Lo maquillas con tus olvidos.
Abandonaste la mascara de la realidad
Sin pensar que siempre la llevarás contigo
Piensa que eres más libre que el sol
Mientras le cantas, a lo jamás reconocido.
María.

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