Primero, no prometas nada
Las promesas son parte de un futuro
Y en el alma, puede ser cambiada.
No cobijes al odio
El odio te enseña el rencor
Y el rencor...tienen las alas gastadas.
Perdona lo imperdonable
El perdón mejor aprendido, es aquél que no recibiste
Si perdonas...Podrás ser perdonado.
incluso si el mismo no ha sido merecido
No escondas tus lágrimas
Mostrarás tus defectos
pero será la mayor virtud que hayas enseñado.
No olvides recordar
Y con ello ser dueño de tu pasado
Nadie es más feliz por mucho haber olvidado.
No prometas no sentir odio o perdonar al pasado
Llora cuanto quieras
Pero nunca olvides...quién te lo ha enseñado.
María.

No hay comentarios:
Publicar un comentario